martes, 12 de noviembre de 2013

Clasicismo de Weimar (hacia 1786–1805)

El comienzo del Clasicismo de Weimar se coloca a menudo en 1786, coincidiendo con el viaje a Italia de Goethe. Característica es su estrecha colaboración con Friedrich Schiller, que murió en 1805 en Weimar. Ambos autores, tras la fase del Sturm und Drang, se orientaron hacia ideales humanistas, en parte bajo el empleo clasicista de temas y modelos antiguos.
La obra de teatro Ifigenia en Táuride de Goethe trataba la superación de prejuicios y con ello resulta un ejemplo para el ideal humanista clasicista. Su obra más importante es la tragedia Fausto (1808), al que siguió una segunda parte, Fausto II, en 1832. La obra de Goethe es muy amplia y su última fase no se suele incluir en el Clasicismo.
El segundo gran autor del Clasicismo de Weimar fue Friedrich Schiller. Escribió obras teóricas (Über naive und sentimentalische Dichtung, «Sobre la poesía inocente y sentimental»). También trató cuestiones filosóficas en la lírica (como en su «Spaziergang», «Paseo»). Schiller escribió innumerables baladas (Die Bürgschaft, «La garatía/El aval») y una serie de dramas históricos (Wallenstein)
Otros autores que ocasionalmente son incluidos en el Clasicismo son Karl Philipp Moritz (1757–1793), considerado un precursor, yFriedrich Hölderlin (1770–1843), que ya muestra una tendencia hacia el Romanticismo. La novela Anton Reiser de Moritz, de tintes autobiográficos, es considerada la primera novela psicológica en lengua alemana.
En un sentido más laxo, se pueden incluir en el Clasicismo a Jean Paul (1763–1825), que escribió sobre todo novela satírica, y Heinrich von Kleist (1777–1811), cuyo tema a menudo es el individuo que brega con las obligaciones sociales o que se quiebra en ella, como en la novela Michael Kohlhaas

Romanticismo (hacia 1799–1835)

El Romanticismo suele dividirse en cuatro épocas: inicial, pleno, tardío y posterior; en casos concretos no es sencillo realizar divisiones de autores y épocas.
El primer Romanticismo se puede considerar desde un punto de vista teórico literario la fase más interesante. Un grupo de autores que trabajaban en Jena y cultivaban una buena amistad, como los hermanos August Wilhelm (1767–1845) y Friedrich Schlegel (1772–1829),Wilhelm Heinrich Wackenroder (1773–1798), Ludwig Tieck (1773–1853) y Friedrich von Hardenberg (1772–1801), que publicaba bajo el seudónimo de Novalis, rompieron con muchas convenciones: por ejemplo, mezclaron en sus novelas poemas y baladas, pequeños cuentos, etc.; para ello a menudo hacían referencia a la obra de Goethe (Werther, Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister). El hecho corresponde al concepto de «poesía universal progresiva» de Friedrich Schlegel, que no sólo reúne los géneros y conocimientos más diversos, sino que reflexiona sobre sí mismo y contiene su propia crítica. Uno de los instrumentos más importantes de esta «poesía de la reflexión» es la ironía, que saca a relucir que el estado ideal, que según la teoría clásica debe ser reflejado por el arte, se escapa a la imaginación del ser humano y que las imágenes a través de las que se intenta representar este estado, no son confiables. Por otra parte, nunca podemos estar seguros de los múltiples significados y creaciones de las obras literarias, por lo que lo mejor es dejarse llevar por el atrevimiento de la mentira que representa el arte. El fragmento literario es otro de los instrumentos apreciados por los románticos, en el que el arte reflexiona sobre su propio «fracaso» y se separa del concepto «clásico» de la obra armónica y cerrada en si misma, que representaba un estado ideal.
Como representantes del Romanticismo pleno se consideran Achim von Arnim (1781–1831) y Clemens Brentano (1778–1842). Editaron bajo el nombre de Des Knaben Wunderhorn («El cuerno mágico del muchacho») una colección de canciones populares. Fue su hermana y esposa respectivamente, Bettina von Arnim (1785–1859), la que con su obra Goethes Briefwechsel mit einem Kinde (1935, «Intercambio epistolar entre Goethe y un niño») que contribuyó de forma considerable a la popularidad de Goethe en Alemania, pero también describió una y otra vez las desigualdades sociales y políticas en Alemania en su obra (Armenbuch, «Libro de los pobres», Dies Buch gehört dem König, «Este libro pertenece al rey», sobre todo su apéndice, además de Polenbroschüre, «Folleto polaco»).
También los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm pertenecen con su colección de cuentos populares a esta época. También se puede incluir en esta época la obra adulta de Tieck.
El autor más conocido del Romanticismo tardío es E. T. A. Hoffmann (1776–1822), que en relatos como Kater Murr («Gato Murr») y El hombre de arena empleó la ironía romántica de forma psicológica, con lo que extendió una poética moderna que ya no estaba basada en el idealismo. Al Romanticismo tardío pertenece además el poeta Joseph von Eichendorff (1788–1857).

Heinrich Heine (1797–1856) adopta a menudo una actitud irónica frente al Romanticismo y sus temas, y posiblemente debiera estar incluido en el primer Realismo.

Biedermeier (hacia 1830–1850) y Vormärz (hacia 1830–1850)

Las corrientes literarias entre el Clasicismo y el Romanticismo por una parte y el Realismo burgués por otra no se dejan clasificar bajo una sola denominación. Para ello se emplean los nombres Biedermeier y Vormärz.
Los autores que se incluyen dentro del Vormärz estaban muy involucrados en la política y llegaron el poema político a su florecimiento. Muchos de ellos pertenecían a la agrupación informal Junges Deutschland (Alemania Joven), como era el caso de Georg Herwegh (1817–1875), Heinrich Laube (1806–1884), Karl Gutzkow (1811–1878) y Ferdinand Freiligrath (1810–1876). Imbuidos de un espíritu similar estuvieron Heinrich Heine(Die Harzreise, «El viaje por el Harz», Deutschland. Ein Wintermärchen, «Alemania. Un cuento de invierno»), Ludwig Börne (1786–1837) y Georg Büchner (1813–1837) (Woyzeck), muerto joven.
Otros autores, cuando no son incluidos en el Realismo, se incluyen en el Biedermeier. Conocidos sobre todo por su poesía son: Nikolaus Lenau(1802–1850), Eduard Mörike (1804–1875), Friedrich Rückert (1788–1866) y August von Platen (1796–1835). En prosa se deben mencionar aAnnette von Droste-Hülshoff (1797–1848) (Die Judenbuche, «El haya de los judíos»), Adalbert Stifter (1805–1868), Jeremias Gotthelf (1797–1854) y el cuentista Wilhelm Hauff (1802–1827).

Entre los dramaturgos que perteneces más o menos al Biedermeier están Franz Grillparzer (1791–1872), Johann Nepomuk Nestroy (1801–1862) y Ferdinand Raimund (1790–1836). Grillparzer escribió tragedias similares a las del Clasicismo de Weimar, Nestroy y Raimund son representantes del Volksstück de Veina.

realismo poético (1848-1890)

En el Realismo burgués o poético, los autores evitaron los grandes problemas sociales y políticos y se centraron en su patria chica, con sus paisajes y sus personajes. en el centro de todas las novelas, obras de teatro y poemas está el individuo. Una característica estilística de muchas de sus obras es el humor, que consigue una distancia de la insoportable y horrible realidad. Dirige sin embargo su denuncia hacia el error singular y las debilidades de la sociedad, y no hacia el sistema en sí.
El género preferido era inicialmente la novela corta. Ejemplos son Das Amulett («El amuleto») del suizo Conrad Ferdinand Meyer (1825–1898) y Der Schimmelreiter («El jinete del caballo blanco») de Theodor Storm (1817–1888). En el teatro permanece en el recuerdo Friedrich Hebbel(1813–1863) (con Maria Magdalena). Más tarde, además de la novela corta, apareció la novela, en la que se puede mencionar a Gustav Freytag (1816–1895) y Wilhelm Raabe (1831–1910).
Los autores más importantes de esta corriente son el suizo Gottfried Keller (1819–1890), que tuvo un importante intercambio epistolar con Theodor Storm, y Theodor Fontane (1819–1898). Keller escribió el Bildungsroman Der grüne Heinrich («Heinrich el verde»), además del ciclo de novelas cortas Züricher Novellen («Novelas cortas de Zúrich») y Die Leute von Seldwyla («La gente de Seldwyla»), al que pertenece «Romeo und Julia auf dem Dorfe» («Romeo y Julieta en el pueblo»). Fontane, que había empezado como periodista, escribió novelas comoFrau Jenny Treibel o Effi Briest. Amplió su punto de vista cada vez más, desde una figura central hasta la novela social.

En Austria se encuentran temas rurales en Marie von Ebner-Eschenbach (1830–1916), Ludwig Anzengruber (1839–1889) y, ya a finales del movimiento, Peter Rosegger (1843–1918).

naturalismo

El Naturalismo fue una nueva corriente artística y literaria que quería revelar de forma implacable las circunstancias de todas las partes de la sociedad. Lo que había sido mal visto por los realistas de mitad de siglo, se convirtió en el tema principal de esta corriente literaria. Sin tener en cuenta las fronteras tradicionales del llamado buen gusto, ni la sensibilidad artística burguesa, debía expresarse la verdad a partes iguales entre la realidad y la reproducción. Una novedad estilística fue el empleo de lenguaje común, jerga y dialecto. El héroe individual, que puede decidir con libertad, ya no está en el centro de relatos y obras de teatro, sino el hombre determinado por un colectivo, su origen, el medio o la época.


A diferencia de la literatura rusa o francesa, no existen en alemán a penas novelas naturalistas de importancia. Arno Holz (1863–1929) y Johannes Schlaf (1862–1941) escribieron poesía y prosa corta (Papa Hamlet). Conocida es la obra de Holz Kunst = Natur - x («Arte = naturaleza - x»), donde x debe tender a cero, con lo que el arte no debería ser nada más que la reproducción de la realidad. La aportación de Gerhart Hauptmann (1862–1946) fue más importante, con obras de teatro como Die Weber («Los tejedores»), que tuvo reconocimiento internacional.



En el límite del naturalismo se encuentra Frank Wedekind (1864–1918). Su obra de teatro Frühlings Erwachen, con su tema púber erótico, muestra ya retazos de Fin de siècle.

Desde el cambio de siglo hasta 1933

Con el Naturalismo y el Simbolismo comienza lo que a menudo se denomina los clásicos modernos. Esta época está marcada por un pluralismo estilístico, la aparición en paralelo de diversas corrientes. La mayoría de los autores pueden incluirse en por lo menos una de estas corrientes.

Simbolismo

Para los clásicos modernos el término «vanguardia» legó tener una importancia especial. La corriente literaria comenzó a finales del siglo XIX con los simbolistas franceses, con poetas como Stéphane Mallarmé, Charles Baudelaire y Arthur Rimbaud. Los representantes más importantes del Simbolismo alemán fueron Stefan George (1868–1933), Hugo von Hofmannsthal (1874–1929) y Rainer Maria Rilke (1875–1926). El simbolismo sigue un programa completamente distinto al Naturalismo, descrito arriba, que aproximadamente transcurría a la vez. La lírica simbolista es elitista y da el mayor valor a la belleza y la forma. Un estilo artístico similar es el Jugendstil, la época suele denominarse Fin de siècle.
Centros de la literatura alemana fueron Berlín y Viena, por lo que se habla a menudo de los Berliner Moderne y los Wiener Moderne. El movimiento sufrió un abrupto fin con el inicio de la Primera Guerra Mundial.

Épica moderna

En paralelo a estas corrientes enfocadas programáticamente contra la tradición, aparecieron obras de prosa que retomaban las formas tradicionales y las perfeccionaron; se debe nombrar a Rainer Maria Rilke con su novela Die Aufzeichnungen des Malte Laurids Brigge(1910; Los cuadernos de Malte Laurids Brigge), Heinrich Mann (1871–1950) (cuya primera época puede considerarse precursora del Expresionismo), Thomas Mann (1875–1955) (con grandes novelas artificiosas y relatos transidas por un tema), Hermann Broch (1886–1951), Robert Musil (1880–1942), Franz Kafka (1883–1924) y Hermann Hesse (1877–1962).

Heimatkunst

La Heimatkunst es una corriente literaria en lengua alemana que se fue extendiendo aproximadamente entre 1890 y 1910. Apareció inmediatamente después del Naturalismo. El principal impulsor del movimiento fue el escritor e historiador de la literatura Adolf Bartels, que en un artículo de 1898 en la revista Der Kunstwart empleó por primera vez la expresión «Heimatkunst». Junto con Friedrich Lienhard, extendió el nuevo concepto a través de la revista Heimat editada en Berlín y de corta duración.
El nuevo movimiento debía alejarse del sujeto de la gran ciudad e ir en dirección de la patria (Heimat) y el pueblo. En un concepto más amplio, Heimat no sólo se refiere a la vida en el campo, sino también la ciudad puede ser patria. Al igual que el Naturalismo, del que toma las técnicas, no sólo se debe expresar el amor a la patria, sino también crítica, lo que no consiguieron de forma coherente. En estudios recientes se ha descubierto que este movimiento ya presentaba algunos pensamientos del movimiento ecologista posterior.
Con su actitud básica conservadora y antimoderna, fue un precedente de la literatura nazi de la sangre y la tierra, el Blut- und Boden.

Expresionismo (hacia 1910–1920) y Vanguardia

El Expresionismo es considerada la última gran corriente literaria de Alemania. Al igual que el Simbolismo, pertenece a las corrientes literarias de la Vanguardia. Las vanguardias son literaturas que acentúan la novedad y la teoría, y aparecen con gesto antiburgués, que alcanzó su punto álgido en el Dadaísmo, que clases educadas descalificaban como Nonsense-Literatur, literatura absurda. También recibió influencias del Surrealismo y del Futurismo. Estas corrientes sufrieron en Alemania una interrupción a causa de la llegada al poder del nazismo, en Europa por la Segunda Guerra Mundial, y en cierta medida incluso un fin obligado por circunstancias externas.
Se considera como chispa inicial de la lírica expresionista el poema Weltende («Fin del mundo») de Jakob van Hoddis, escrito en 1911, cuyas pocas líneas «parecen convertirnos en otras personas», como dijo Johannes R. Becher. Gottfried Benn (1886–1956), que acababa de terminar su formación de médico, dio mucho que hablar con su pequeño libro Morgue, que incluía poemas con versos en prosa, que hasta el momento no habían sido, o apenas habían sido empleados (por ejemplo «Leichenbeschauhaus», «Depósito de cadáveres», «Geburt im Kreißsaal», «Nacimiento en la sala de partos» , y «Prostitution»).
Otros autores importantes del Expresionismo fueron Alfred Döblin (1878–1957), Albert Ehrenstein, Carl Einstein, Salomo Friedlaender,Walter Hasenclever, Georg Heym, Heinrich Eduard Jacob (1889–1967), Ludwig Rubiner, Else Lasker-Schüler (1869–1945), August Stramm, Ernst Toller (1893–1939), Georg Trakl (1887–1914) y Alfred Wolfenstein.

Neue Sachlichkeit

Tras el Expresionismo llegó cada vez más una actitud realista y sobria, que suele denominarse Neue Sachlichkeit, Nueva Objetividad. En el teatro, se deben mencionar Ödön von Horvath (1901–1938), Bertolt Brecht (1898–1956) y el director Erwin Piscator; en la épica, entre otros, a Erich Kästner (1899–1974), Anna Seghers (1900–1983), Erich Maria Remarque y Arnold Zweig, así como Marieluise Fleißer, Irmgard Keun o Gabriele Tergit

Nacionalsocialismo y exilio

El 30 de enero de 1933 se entregó el poder del Reich Alemán a los nacionalsocialistas. Ese mismo año hubo quemas públicas de libros. Literatura independiente y crítica literaria dejó de ser posible. Lo mismo ocurrió en Austria tras la anexión en 1938; también allí fueron quemados libros. El Régimen fomentó una literatura llamada de sangre y tierra, Blut- und Boden, a cuyo lado sobrevivía una literatura más o menos sin ideología dedicada al entretenimiento. Los opositores destacados al Régimen estaban amenazados de muerte si no iban al exilio; así fueron asesinados Jakob van Hoddis y Carl von Ossietzky. Algunos autores permanecieron en el país, aunque fueran opositores a los nazis, formando parte de la llamada Innere Emigration, la «emigración interna». Fueron condenados al silencio y escribieron para el archivo personal o sobre temas apolíticos, pero la distinción con los autores específicamente apolíticos es a menudo difícil. Nombres conocidos que se quedaron en el país fueron Gottfried Benn, Ernst Jünger, Erich Kästner, Ehm Welk,Gerhart Hauptmann, Heimito von Doderer, Wolfgang Koeppen, Josef Weinheber, Mirko Jelusich, Franz Koch y Robert Hohlbaum. Además, los siguientes miembros de la Dichterakademie: Will Vesper, Börries Freiherr von Münchhausen, Hans Grimm, Erwin Guido Kolbenheyer, Wilhelm Schäfer, Werner Beumelburg, Hans Friedrich Blunck, Agnes Miegel, Hanns Johst, Emil Strauß, así como Rudolf G. Binding.
1500 autores conocidos por su nombre se exiliaron, a menudo por caminos tortuosos; muchos se suicidaron (Stefan Zweig, Kurt Tucholsky). Centros de la Exilliteratur, la literatura del exilio, surgieron en muchos países del mundo, entre otros, también en Suiza, que fue especialmente importante para autores de teatro. En vista de la cantidad de autores, casi todos aquellos con un cierto renombre se exiliaron, a penas se puede hablar de una literatura temática o estilísticamente unificada en el exilio. Autores que se mantuvieron productivos en el exilio fueron entre otros Thomas y Heinrich Mann, Bertolt Brecht, Anna Seghers, Franz Werfel y Hermann Broch. Otros, como Alfred Döblin, Heinrich Eduard Jacob y Joseph Roth, no se adaptaron.

Tras la Guerra, muchos autores permanecieron en el extranjero, algunos volvieron. Después de su huida de Viena a Londres tras el Anschluss, Elias Canetti consiguió el Premio Nobel de Literatura como ciudadano británico. Es de señalar que muchos ya no pudieron enlazar con sus éxitos de antes de la Guerra y el exilio.